01 August 2005

El placer, ese esclavo cruel

Amor amado, a veces te pierdes, te vas
a tu mundo de recuerdos,
en tu universo de ángeles caídos,
y luego maltrecho, vuelves
aún más desgarrado
por lo que encontraste
en tu viaje.
Pero a veces me canso
de verte tan estático,
amor amado ¿Qué tratas de hacer al poner frenos
a ese ser que llevas dentro? ¿Qué ves?
¿Qué hacés mirando un pasado ya muerto?,
nada hallarás sino miserias.
¿Sabés? A ratos pienso que se nos va la vida,
el amor no es amor si no se anhela,
si no enredo mis cabellos en tu espalda,
si no toco tu piel y no te vibro.
porque estás cerca y tan lejos.
A veces mi mano aletargada
te distancia en la noche y no te siente,
luego el ansia cae, muere, alucina.
Por eso me pierdo en otros brazos,
que convierte en varón los pensamientos,
y el alma, esa traicionera me trae al que antes amé,
con desasosiego, con furia loca,
y desenfreno.
Entonces vuelve él por sus fueros,
viene a mí para tocarme,
para besar mi cuerpo y perderme
en alas de cielo e infierno.
Por eso amor amado, vuelve
para que no piense, para que no retroceda,
para que no me pierda,
para no recibir billetes falsos
y hacerlos circular como reales,
porque el placer, ese esclavo cruel, nos traiciona.
Vuelve alma de mi alma,
no me temas,
no caigas,
retiéneme en tu caricia de fuego
para que nada nos separe,
ni la fuerza del recuerdo, ni las miserias
de otros seres que ya están disminuidos,
son solo seres tristes,
miserables seres tristes.

Roxana Selum