29 November 2016

Producción Orgánica ¿es tan segura como dicen?


La agricultura orgánica es una industria multimillonaria que depende de la percepción del público de que los alimentos orgánicos son más saludables. Hay poca evidencia que sugiera que las frutas y verduras orgánicas sean más saludables que los productos convencionales.
  • Algunas formas de agricultura ecológica pueden introducir toxinas naturales en los alimentos de los consumidores (micotoxinas).
  • El estiércol sin procesar aplicado al suelo puede contaminar los cultivos con patógenos como Escherichia coli (E. coli), shigella y salmonella, según Mike Doyle, microbiólogo y director del Centro para la Seguridad Alimentaria de la Universidad de Georgia.1
  • El estiércol, si no ha sido bien manejado, puede tener estos patógenos en el suelo o  son transferidos al agua con la que se riega los cultivos.
  • De esta forma si en la agricultura convencional se usa estiércol de animales, también hay un riesgo similar al de la agricultura orgánica en cuanto a contaminación con patógenos.
  • Algunas cepas de E. coli pueden persistir en el suelo hasta 6 meses.
  • En algunos casos el patógeno puede introducirse en la planta y estar protegida de medidas sanitarias.
MICOTOXINAS
  • Cultivos expuestos al ataque de insectos, son vulnerables a un amplio rango de hongos. Estos hongos pueden producir toxinas que contaminan el cultivo mientras crece o es almacenado.
  • El más tóxico es la aflatoxina (un tipo de micotoxina) que puede inducir al cáncer de hígado a bajas concentraciones, cuando es ingerido por tiempo prolongado.
  • Según Bruce Chassy, ​​profesor de ciencias de la alimentación en la Universidad de Illinois, "los alimentos orgánicos se retiran de 4 a 8 veces más que sus homólogos convencionales".2
  • El 2003, la Agencia de Seguridad Alimentaria del Reino Unido puso a prueba seis productos de harina de maíz orgánicos y 20 productos de harina de maíz convencionales (no orgánicos) para determinar contaminación con la toxina fumonisina. Las seis comidas orgánicas de maíz tuvieron niveles elevados, de nueve a 40 veces más que los niveles recomendados para la salud humana, y se retiraron voluntariamente de los supermercados. Por el contrario, los 20 productos convencionales (es decir, no orgánicos) promediaron aproximadamente un cuarto de los niveles máximos recomendados.2
  • Un estudio de 2013, encontró alta presencia de la aflatoxina B1 en especies y hierbas producidas de manera orgánica en Turquía. La canela fue la que presentó el nivel más alto (53 μg/kg) de contaminante.3
  • Las aflatoxinas causan cáncer de hígado en seres humanos. En animales, estas toxinas también perjudican el crecimiento y debilitan el sistema inmune. Las aflatoxinas y fumosinas inducen tumores hepáticos y renales en roedores y se clasifican como Grupo 2B «posiblemente carcinógenos para los seres humanos», con estudios ecológicos que implican un posible vínculo con el aumento del cáncer de esófago. Estudios recientes también sugieren que ambas micotoxinas pueden causar defectos del tubo neural en algunas poblaciones que consumen maíz.4
  • En Guatemala, China y Sud África, se observó una gran incidencia de defectos en el tubo neural (DTN). Entre 6 a 10 casos de cada 1,000 nacimientos registraron algún tipo de defecto. Estas son poblaciones que consumen el maíz contaminado con fuomisina.5
  • Honduras consideró la alta contaminación con micotoxinas en su maíz, al adoptar el 2002, el uso del maíz genéticamente modificado. 6
PATÓGENOS
  • El 2015, la cadena de comida rápida “saludable” Chipotle anunció que sólo utilizaría productos orgánicos en su oferta de alimentos. En agosto del mismo año, 234 clientes y empleados se enfermaron con norovirus tras haber ingerido alimentos en una sucursal en California. Otrasa 64 personas en Minnesota se enfermaron con salmonella (detectada en los tomates de la cadena).En diciembre el CDC (el Centro para el Control de Enfermedades), detectó una cepa de E. coli 026 en productos ya preparados, por lo que no se pudo detectar cuál ingrediente era donde se encontraba el patógeno. La política de vender alimentos libres de antibióticos, OGM y orgánicos, causó que alrededor de 500 personas se enfermen.7
  • El 2011, la agricultura orgánica se cobró 29 vidas en Europa (26 en Alemania y 3 fuera de Alemania). Originalmente se culpó a unos pepinos provenientes de España, pero luego se determinó que la contaminación provenía de unos brotes de frijol provenientes de una granja orgánica en Alemania.8 La segunda fuente cita que fueron 44 muertes y que las autoridades no penalizaron a esta granja por considerarlo “mala suerte” en su proceso de comercialización. Alemania no cuenta con análisis rutinarios en granjas orgánicas para determinar si los productos a comercializar estén libres de patógenos.9   
  • El 2006, tres personas murieron en California al consumir espinaca orgánica y al menos unas 200 personas enfermas ( E. coli ). Las espinacas eran producidas en una granja que utilizó estiércol de ganado.9
  • Ya en 1996 en Japón, un brote de E. coli afectó a 10,000 personas (mayormente niños en edad escolar), debido a un germinado de rábano producido orgánicamente. 11  
  • Recientemente, en septiembre de 2016, la empresa SUMA y Abel & Cole, tuvieron que retirar de la cadena de supermercados Whole Foods, sus mezclas de semillas que contenían sésamo orgánico, contaminados con salmonella.12
  • En octubre de 2016, la compañía de alimentos orgánicos Micro Greens de Colorado tuvo que retirar sus productos del supermercado Whole Foods, debido a que en un muestreo de rutina de la FDA (Administradora de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) detectó una contaminación con salmonella.13  
PESTICIDAS ORGÁNICOS
  • Finalmente, el otro problema de la producción orgánica es el uso de algunos pesticidas autorizados, como el piretro (utilizada como insecticida) o el sulfato de cobre (fungicida).
  • En 1996, Extoxnet, reportó que los trabajadores que fumigaron viñedos en Francia con sulfato de cobre, experimentaron enfermedades renales de 3 a 15 años después de la exposición a este compuesto. Niveles crónicos de exposición a este compuesto pueden causar anemia.14.
  • Un estudio de 2002, encontró que el piretro (insecticida del crisantemo) una relación entre los pirotroides y el cancer, con un aumento de 3.7 veces en casos de leucemia entre granjeros que usaron este producto, comparado con aquellos que no lo usaron. Esta sustancia es altamente tóxica para peces y también afecta artrópodos beneficiosos del suelo.14



REFERENCIAS
1) https://www.chemistryworld.com/feature/dont-worry-its-organic/1012635.article
2) http://www.hoover.org/research/dirty-truth-about-organic
3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3677655/
4) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2802673/
5)http://www.prnewswire.com/news-releases/study-looks-at-suspected-link-between-corn-mycotoxin-and-birth-defects-106297048.html
6) http://b4fa.org/wp-content/uploads/2016/02/11-Honduras-and-Bt-HT-maize.pdf (2013)
7) http://www.bloomberg.com/features/2015-chipotle-food-safety-crisis/
8)http://notrickszone.com/2011/06/11/deaths-organic-food-deaths-29-fukushima-0/#sthash.fUkTdiDh.KT3OP4Jf.dpbs
9)http://www.realclearscience.com/articles/2011/06/29/blame_organic_industry_for_e_coli_outbreak_106245.html
10)http://www.science20.com/challenging_nature/organic_farming_practices_cause_200_instances_serious_food_poisoning-626
11) http://thenewdaily.com.au/life/eat-drink/2014/08/29/hidden-dangers-organic-food/
12)http://www.foodmanufacture.co.uk/Regulation/Salmonella-contamination-food-recall
13)http://www.foodsafetynews.com/2016/10/micro-greens-recalled-from-whole-foods-stores-for-salmonella/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+foodsafetynews%2FmRcs+(Food+Safety+News)#.WDW_hLLhBdj
14)http://web.pppmb.cals.cornell.edu/resourceguide/pdf/resource-guide-for-organic-insect-and-disease-management.pdf


16 November 2016

Científicos y productores de varios países se pronuncian sobre el artículo del New York Times

Los datos de más de 150 publicaciones científicas, muestran que los cultivos OGM ayudan a moderar el crecimiento de los plaguicidas y permiten incrementar la productividad real de algunos cultivos. Las conclusiones del reportaje del New York Times, aunque parecen interesantes, muestran el sesgo de no consultar con científicos que trabajan en el tema y revisar información de manera sesgada.
El pasado 29 de octubre el New York Times (NYT) publicó el artículo del periodista Danny Hakim, que sostiene haber realizado un análisis extensivo sobre los impactos de los cultivos genéticamente modificados en EE.UU. y Canadá y concluyó que la tecnología no ha “acelerado el incremento de la productividad en los cultivos y que no ha reducido el uso de pesticidas químicos”.
Aquellos que trabajan en el tema hace años, reconocen que no hay nada nuevo en esas afirmaciones que han sido formuladas hace tiempo por opositores ideológicos de la agricultura de precisión.
La respuesta más pronta fue la del científico Andrew Kniss de la Universidad de Wyoming, quien en una publicación del 30 de octubre, demuestra como el artículo del NYT cita información no representativa e incompleta para sostener sus afirmaciones. Kniss utilizó información completa y respaldada en varias publicaciones científicas1 para mostrar, cómo a pesar de que los cultivos OGM no fueron diseñados para incrementar el rendimiento, pero más bien para manejar y mitigar una de las causas principales para la pérdida de cultivos, como son las plagas de insectos y hierbas, los cultivos OGM han tenido un éxito esperado y además han incrementado el rendimiento real a nivel global en un 37%2. Algo que el autor Danny Hakim ignora, es que EE.UU. está teniendo un rendimiento similar al de Europa, pero lo está logrando con menos uso de agroquímicos. Esa por si sola es una razón para celebrar el uso de la biotecnología.
El profesor de Yale y neurobiólogo Steven Novella, destacó que el artículo no considera el impacto del uso de la biotecnología en cultivos en los países en vías de desarrollo, donde aproximadamente 18 millones productores, en 30 países utilizan cultivos OGM, mejorando sus prácticas agrícolas. Por otra parte, existe una carta al editor del NYT por parte de 7 científicos independientes3, destaca que ninguna otra innovación agrícola ha tenido tan alta adopción en la historia y que de no representar beneficios para los productores, estos no estarían pagando un costo extra por la misma cada año, y si lo hacen es porque también han podido incrementar su productividad.
Hakim también discute que el uso de los transgénicos ha incrementado el uso de plaguicidas. Para llegar a esta conclusión, compara el uso de plaguicidas entre EEUU y en Francia. El científico Kniss explica cuáles son los problemas que tienen las gráficas del artículo en el NYT. El primero es el haber usado unidades distintas y cantidades diferentes, resultando en una comparación sesgada. Es cierto que Francia ha reducido el uso de pesticidas, pero aún así utiliza mayor cantidad de pesticidas por hectárea arable de lo que se usa en EE.UU. Y en el caso de fungicidas e insecticidas, Francia utiliza mucho más. El uso de pesticidas depende del clima, especies de plagas, tipo de cultivos, economía, labranza y otra serie de factores, que son muy complejos para comparar entre dos países tan distintos.
El artículo del NY Times omite mencionar algunos de los beneficios más importantes de algunos de los cultivos OGM como es el del maíz Bt. La contaminación por micotoxinas en cultivos expuestos al ataque de insectos, es un problema importante tanto en Europa como en cualquier otro país. Sucede que el maíz Bt elimina este problema al dejar la mazorca del maíz protegida contra el crecimiento de hongos. El biólogo francés Agnès Ricroch ha hecho notar que “Francia importa maíz Bt de EE.UU., y que es mezclado con maíz convencional de Francia para reducir el nivel de micotoxinas del maíz francés4.
Estos y  otros errores se han destacado en el artículo del NYT por los científicos y productores. Ellos hacen votos de que el NYT pueda realizar un mejor reportaje sobre el tema en el futuro, para evitar desinformar a sus lectores.
Esta una mala noticia para todos los detractores de los cultivos OGM  que ya estaban usando el reportaje como fundamento contra los organismos genéticamente modificados. Javier Jimenez, editor de Xataka.com5 concluye que este es un aviso de alerta para los navegantes de la internet, que creen que detrás de cada correlación hay una historia jugosa que contar. A veces, una correlación no es más que una correlación.

REFERENCIAS:

  1. http://weedcontrolfreaks.com/2016/10/the-tiresome-discussion-of-initial-gmo-expectations/
  2. http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0111629
  3. https://www.geneticliteracyproject.org/2016/11/11/scientists-open-letter-ny-times-public-editor-brightlines-danny-hakims-misleading-gmo-article/
  4. http://www.ask-force.org/web/Bt1/Masip-Paradoxical-EU-agricultural-politics-2013.pdf
  5. http://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/y-si-los-beneficios-que-nos-habian-contado-sobre-los-transgenicos-fueran-mentira

31 October 2016

Como Noruega se convirtió en una potencia anti-OMG

Ocho años, 3,6 millones de dólares al año, 40 empleados y cero conocimiento  Esta es la historia de Genøk y la politización de la ciencia en Noruega.

Autores invitations: Øystein Heggdal y Liv Lagberg

Noruega es uno de los países del mundo con un conjunto de regulaciones más restrictivas para los organismos genéticamente modificados (OGM). Los agricultores están prohibidos de usar desde el cultivo de semillas desarrolladas con biotecnología, hasta el uso de biotecnología para alimentar a los animales de granja. Tale actitudes se tiene hacia la biotecnología, a pesar de que para la producción industrial del salmón se permite el uso de soja OGM como alimento, y su uso no es reconocido públicamente por miedo a la percepción pública.

Bajo esa perspectiva, la falta de respuesta en un popular programa noruego de  ciencia llamado "Folkeopplysningen” (iluminación del pueblo), fue sorprendente. Anteriormente, habían elaborado titulares para desacreditar conceptos erróneos alrededor de la homeopatía, la clarividencia y los super alimentos. En septiembre ellos realizaron un programa para desacreditar el mito más común sobre los OMG, y allí no hubo protesta pública después del programa. Con una excepción.

Un pequeño equipo de investigación, situado a 360 km al norte del círculo Polar Ártico, en la pequeña ciudad de Tromsø, opinó en una pequeña nota su desacuerdo. Se quejaron acerca de la falta de matices y equilibrio en el programa. Los investigadores que trabajan para Genøk -Centro Nacional para la Seguridad de la Biotecnología, piensan que se debería haber permitido contar a los espectadores que no hay consenso científico con respecto a la salud y los riesgos ambientales asociados a los OMG.

Quiero creer que la mayoría de las personas que terminan escapando de la mirada penetrante y crítica como la tiene “Folkeopplysningen”, respiran un suspiro de alivio, pero no así Genøk. Genøk quería entrar en el círculo. El productor de Folkeopplysningen, Lasse Nederhoed de Teddy TV, me dijo,"si vamos a hacer frente a Genøk, tendría que dedicar un programa completo a ellos. Porque hay algo muy extraño pasando allí."

Extraño en efecto, debido a que el consenso científico respecto al mejoramiento con técnicas de la biotecnología y la seguridad de los cultivos obtenidos, es amplio y duradero. La gran mayoría de los científicos que trabajan en los campos relevantes sostienen que la mejora con biotecnología no produce un conjunto de riesgos diferente a los cultivos obtenidos por mejoramiento convencional. Tampoco hay una hipótesis creíble de por qué la mejora con biotecnología produciría un mayor conjunto de riesgos que las técnicas de mejora convencional.

Por lo tanto, ¿qué es Genøk, y qué es lo que hacen?

El Instituto Noruego de Genética y Ecología (Genøk) fue fundado en 1998 como una Fundación independiente y está situado junto a la Universidad de Tromsø. El 2006, ellos expandieron su mandato, cuando Kristin Halvorsen y el Gobierno rojo/verde de coalición promovieron un Centro Nacional para la Seguridad de la Biotecnología. Su supuesta visión es el uso seguro de la biotecnología.

Genøk se limitan en gran medida a la biotecnología en la agricultura, y desde el principio se han comprometido ferozmente, tanto en Noruega e internacionalmente, a oponerse a la utilización de plantas genéticamente modificadas, bajo la advertencia de que podrían tener consecuencias imprevistas para nuestra salud. Antes de que terminara 1998, Terje Traavik, finalmente se convirtió en el director de investigación en Genøk, y dijo lo siguiente a un periódico local:

“No tenemos los medios para probar a largo plazo las consecuencias que podrían resultar de los alimentos genéticamente modificados. Algunos ejemplos en el extranjero son muy aterradores.”

En los primeros años, Genøk principalmente trabajó en dos cosas; organizaron grandes conferencias sobre bioseguridad y viajaron a todo el mundo, promoviendo los riesgos percibidos asociados con la ingeniería genética. El 2003 se organizó un curso con el rimbombante título:

“La regulación de una industria genética privatizada que tiene el potencial para destruir el futuro."

Cuando no estaban de anfitriones dando conferencias en casa, viajaron por el mundo en busca de oportunidades para difundir su mensaje. El 2002, Traavik y compañía viajaron a Zambia, que estaba en medio de una hambruna de proporciones bíblicas. Pero el hambre no fue la preocupación de Traavik. El estaba preocupado de que la ayuda procedente de los Estados Unidos tuviera maíz genéticamente modificado. Él alertó a los investigadores de Zambia sobre "una larga lista de riesgos teóricos” vinculados al maíz Americano. Esto llevó al Gobierno de Zambia a negarse a recibir la ayuda de los Estados Unidos. Mientras tanto, Noruega ayudó gastando dinero en Traavik y su equipo para el control de maíz en la frontera, revisando si contenía OGM.

A continuación, Genøk viajó a Filipinas en una expedición de estudio. Monsanto había plantado maíz mejorado para ser resistente a las plagas de insectos. El maíz tenía un gen insertado que codifica la proteína Cry1Ab y que se lo denomina como maíz Bt. La proteína Cry1Ab proviene de la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis o Bt. El Bt se ha utilizado como un insecticida seguro en cultivos orgánicos durante décadas y la proteína Cry1Ab se puede considerar como la parte ”activa" del compuesto. Las proteínas trabajan como un insecticida al unirse con un receptor en el intestino del gusano que ataca al maíz y similares plagas al alterar su sistema digestivo. La  proteína se activa en el entorno alcalino del sistema digestivo de estas plagas. Los seres humanos tienen un sistema digestivo ácido por lo que se digiere como cualquier otra proteína. Tampoco tenemos los receptores específicos para que se unan a la proteína Cry1Ab. Por esto es que el Bt es un insecticida tan seguro -tiene un ”modo de acción” muy específico y limitado.

Traavik estaba en las Filipinas para recoger muestras de maíz Bt así Genøk podría realizar una investigación con el mismo. En este contexto, se descubrió que un pequeño pueblo cerca de donde creció el maíz Bt, surgió un brote de una misteriosa enfermedad. La gente había llegado con fiebre, problemas respiratorios, diarrea, náuseas e irritaciones en la piel.

Se tomaron treinta y nueve muestras de sangre de los habitantes, y se envió al laboratorio de Genøk en Tromsø para ser analizadas para anticuerpos contra la toxina Bt. Se encontraron anticuerpos en su sangre que pueden o no ser trazables de vuelta al polen del maíz Bt inhalado por los aldeanos. Podría también haber llegado en su conjunto de otra manera. Pero eso no impide que Traavik se aventure y  presente los resultados no publicados en una conferencia de biotecnología en Malasia, creando la histeria en las Filipinas. La crítica a Traavik y Genøk nunca podrá ser más clara que esta, entregada por un grupo de científicos estadounidenses:

"Existen directrices para el desarrollo responsable de la ciencia. Su turno también ha llegado. Tengan en cuenta que no liberar sus datos y la metodología de manera inmediata, evitará que todos y cada uno de los legítimos científicos y las autoridades de salud tomen en serio sus reclamos.”

Esto sucedió en el 2004. El 2006, Genøk obtuvo de la coalición del gobierno, el reconocimiento y estatus como Centro Nacional para la Bioseguridad. Uno se pregunta qué conclusiones esperaba el Gobierno de ellos.

Es a partir de esto que Genøk empieza realmente a operar. Hasta entonces, no habían publicado ninguna investigación básica que pudiera indicar que las plantas genéticamente modificadas constituyan un riesgo elevado al medio ambiente, a los humanos, o de sanidad animal. El 2006 marca el punto en el que Thomas Bohn, Marek Cuhra y bastantes pulgas de agua entran en la escena.

Las pulgas de agua (Daphnia pulex) se utilizan como un organismo modelo para probar si un medicamento puede ser tóxico o perjudicial para los organismos acuáticos. Tienen corta duración de vida, de modo que se pueden observar varias generaciones rápidamente, son genéticamente muy similares unas a otras, y son fáciles de manejar y mantener. El primer estudio de Genøk utilizando pulgas de agua se publicó el 2008. Los esperados corchos de champán golpearon el techo en Tromsø en torno a ese momento.

Después de diez años de advertirnos de que no teníamos suficientes buenos estudios a largo plazo sobre los efectos de la alimentación de animales con cultivos genéticamente modificados, Genøk había producido la investigación que mostró que las pulgas de agua que recibieron maíz Bt, murieron antes que las pulgas alimentadas con maíz convencional. ¿O no fue así?

Thomas Bohn y compañía, habían producido un experimento de ciencia que era más como un manual sobre “cómo no hacer ciencia”, más que una demostración de los riesgos a la salud por el maíz Bt. Bohn y su equipo no pudieron controlar las múltiples variables de su experimento, convirtiendo el experimento sobre alimentación en una prueba inútil. Ellos alimentaron a las pulgas de agua con maíz que había crecido en Elizabeth Cruzara, un pueblo cerca a la ciudad Iloilo en las Filipinas en 2003. El problema es que no habían analizado los contenidos nutricionales de los dos tipos de maíz, no se consideró  otras condiciones externas como el suelo, la pulverización de las malezas o cantidad del cultivo; todo lo que afecta a los resultados. Podemos ver que incluso hay visibles diferencias entre los dos tipos de maíz. Así que hay una gran cantidad de variables que podrían haber afectado el resultado, pero Genøk concluyó que la modificación genética debía ser la razón por la que aquellas pulgas de agua no permanecieron vivas.

El 2010, se realizó un estudio similar con el mismo maíz, de nuevo sin controlar cualquiera de las variables obvias que podrían afectar el resultado, otra vez se llegó a la misma conclusión: el maíz Bt es peligroso para las pulgas de agua. La crítica de su trabajo por parte de la comunidad científica fue masiva.   

El 2014, Genøk tomó en una nueva tarea. Analizaron el contenido nutricional de soja y de residuo de glifosato tomando muestras de treinta y un granjas en Iowa, Estados Unidos. Once de ellas orgánicas, diez convencionales y diez con soja genéticamente modificada.

El ensayo fue diseñado para mostrar el residuo de glifosato sobre la soja. El glifosato es el herbicida vendido bajo el nombre comercial de RoundUp utilizado a la par con la soja transformada por la biotecnología. La soja puede sobrevivir una aplicación de RoundUp, mientras que las malas hierbas de alrededor son destruidas, permitiendo un manejo más fácil de las malezas. No es de extrañar que el equipo de Bohn haya encontrado residuo de glifosato sobre la soja que había crecido en los campos rociados con glifosato, mientras que el residuo de glifosato fue significativamente inferior en los campos de soja no OMG y orgánicos. Lo que destaca es que no hicieron una prueba para el residuo de otros herbicidas. Los campos con soja no OMG eran ciertamente tratados con herbicidas distintos al glifosato -la mayoría de los cuales se considera que tienen mayor impacto ambiental y  riesgos a la salud (pero tienen la ventaja de estar todos, ignorados por los activistas anti-OMG, porque, mientras que su impacto ambiental puede ser mayor, no están vinculados a los cultivos mejorados con biotecnología, por lo que su uso no ha sido politizado), pero no tenemos ninguna manera de saberlo, ya la prueba sólo fue para hallar glifosato. Tampoco se buscó otros pesticidas -insecticidas, fungicidas, etc., por supuesto, los campos orgánicos tenían niveles inferiores de glifosato, pero ¿eran inferiores los residuos totales de plaguicidas? Tal vez si, tal vez no. No lo sabemos, ya que la prueba fue sólo para detectar el glifosato. Así que esta prueba ¿se trató de medir los impactos ambientales, o llegar a un fin predeterminado que pudiera ser utilizado para generar titulares? Genøk quiso encontrar RoundUp y sin duda lo hizo.

El equipo de Bohn también evaluó la  composición nutricional de la soja y encontró que la soja orgánica era la mejor. El problema es una vez más que los factores tales como la variedad de soja, el suelo, el esquema de fertilización, cualquier pulverización para orgánicos, el rendimiento del cultivo y la fecha de la cosecha no están incluidos en el informe.

Los investigadores del Instituto Noruego de Investigación en Bioeconomía (NIBIO) criticaron su estudio por concluir que la soja orgánica tenía mejor composición de nutrientes, cuando simplemente no coincide con las cifras del análisis:

“Por lo tanto, es muy sorprendente para nosotros que un producto con las concentraciones más altas de azúcar, zinc y bario, y las más bajas en selenio y fibra, se describe como aquel con el perfil nutricional más saludable. Los expertos en nutrición humana rara vez consideran la posibilidad de un mayor nivel de azúcar en la comida como algo beneficioso, y ambos zinc y bario, pueden ser altamente tóxicos para los seres humanos."

Después de este experimento, lo que realmente se muestra no es nada más que, diferentes variedades de soja, cultivadas bajo diferentes condiciones, tendrán diferentes composiciones de nutrientes; el equipo de Genøk siguió presionando con ensayos de alimentación para pulgas de agua.

En todos los experimentos con pulgas de agua de 2014, 2015 y 2016, las pulgas fueron alimentadas con la soja de 2014. Una vez más, los experimentos demostraron que las pulgas de agua reaccionan de manera diferente, a diferentes variedades de soja y variables en cuanto a la composición nutricional, pero eso obviamente, no previene a los investigadores de Genøk de concluir que el RoundUp fue la razón por cual las pulgas de agua murieron rápidamente en lugar de cualquiera de las otras variables que no se habían controlado.

El 2016, en su último intento a la fecha, las pulgas de agua fueron alimentadas con proteínas purificadas de Cry1ab y Cry2aa, además del RoundUp. La prueba pretendía demostrar que las pulgas de agua alimentas con la mayor cantidad de toxinas mueren primero. Esta vez uno pensaría que varios factores ambientales se habrían eliminado, pero como la EFSA escribe en su respuesta, Genøk ha utilizado dosis de estas toxinas que uno nunca encontrará en el agua cerca de los campos de cultivos genéticamente modificados. Por lo tanto, pueden matar pulgas de agua con dosis que no son reales en el campo. Felicitaciones. Además, la prueba se ejecutó durante 78 días, en contraposición a los 21 días que la OCDE recomienda para pruebas con pulgas de agua. Por lo tanto, introducen suficiente ruido estadístico para llegar a cualquier conclusión que se desee.

En la UE, es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) la que considera si las plantas genéticamente modificadas son aprobadas como seguras, al igual que las plantas convencionales. Debido al crónico y pobre diseño de los ensayos de Genøk, es imposible sacar conclusiones a partir de su investigación. Por lo tanto, la EFSA no ha incluido ni uno de sus estudios como base del proceso de aprobación.

Vuelva a leer esa nota de nuevo. Ninguno de los ensayos son considerados como suficientemente buenos. Siete estudios, durante ocho años, 3,6 millones de dólares por año, 40 empleados, y hemos conseguido cero nuevo conocimiento.

Lo peor, en realidad, no es que sea cero conocimiento, se trata de “anti-conocimiento". Genøk tiene escritas, desde que fue fundada hace 18 años, página tras página, acerca de cómo no tenemos suficiente conocimiento de los efectos a largo plazo de la liberación de los organismos genéticamente modificados en el medio ambiente. El problema es que Genøk no ayuda a cerrar estas lagunas. Simplemente contribuyen a más confusión. Y hay muchos que los escuchan.

En Noruega tenemos lo que se llama Bioteknologirådet (Consejo de Biotecnología), que fue establecido en 1992 y tiene desde entonces un órgano consultivo para el gobierno y el parlamento, en cuestiones éticas y preocupaciones ambientales relacionadas con la ingeniería genética en cultivos que se importan. Bioteknologirådet aún no ha recomendado la importación de un solo cultivo genéticamente modificado para la alimentación (extrañamente, hicieron una excepción para una variedad de clavel, entre todas las cosas). Esto no es sorprendente cuando uno mira lo estrechos que son los lazos entre el consejo y Genøk.

El ex-director de Bioteknologirådet, Sissel Rogne, se sentó al mismo tiempo en la Junta de Genøk. El actual líder de Bioteknologirådet es Kristin Halvorsen. Allá en el 2003, sugirió haciendo de Genøk el Centro Nacional para la Seguridad de la Biotecnología, y se la llevaron cuando ella entró en el Gobierno de coalición el 2006. Terje Traavik ha sido, tanto el director de investigación en Genøk y miembro de Bioteknologirådet. La combinación más fuerte, sin embargo, es Aina Bartmann. Ella fue miembro de Bioteknologirådet a partir de 2000 hasta el 2008, mientras que ocupó la silla de Genøk entre los años 2005 al 2011. Ella es actualmente coordinadora de la organización Red Libre de OMG para la Alimentación y Pienso (Noruega sin OMG). Se puede imaginar la protesta que se habría dado si un ex presidente del Centro Noruego Internacional para el Clima e Instituto del Medio Ambiente hubiese sido transferido a un trabajo con Escépticos del Clima. Cuando se trata de oponerse a la biotecnología, estos chicos ni siquiera tienen que ocultar su activismo.

Pues no sólo realizan experimentos mal diseñados con pulgas de agua -ellos también llevan los conflictos de interés a la mesa; en dos publicaciones, una en 2014 y otra en 2016, John Fagan aparece como co-autor. Fagan es un conocido activista anti-OMG. Además de su activismo, en 1996 fundó la empresa de identificación, que proporciona la tecnología para analizar los alimentos y  detectar si el ADN se ha modificado por ingeniería genética. En la sección sobre "conflictos de intereses”, donde los científicos normales (éticos) mencionan que uno de los autores tiene un interés financiero con una empresa que se beneficia económicamente de la controversia que rodea a la biotecnología, declararon no tener  conflictos.

Genøk también ha apoyado a otros activistas científicos y la dudosa ciencia de otras organizaciones. Apoyaron a Gilles-Éric Séralini de la Universidad de Caen en Francia. El 2013 publicó su infame estudio sobre ratas. Séralini utilizó un tipo especial de ratas, usadas a menudo en la investigación de cáncer, debido a que desarrollan  fácilmente tumores, de modo que el impacto del carcinógeno es detectado más fácilmente. Él llevó a cabo una estudio de alimentación sobre el maíz modificado con ingeniería genética -evento NK603, mejorado para soportar ser tratado con el herbicida RoundUp. Las ratas alimentadas con maíz NK603 desarrollaron tumores. La foto de las mismas fue destacada en ese episodio de “iluminación”. Sin embargo, también las ratas en el grupo de control desarrollaron tumores -simplemente no estaban destacadas en las fotos en la publicación que Séralini realizó- uno de los principales lapsos éticos. El artículo, también fue ampliamente criticado por el pequeño número de ratas en el grupo de control, así como una letanía de otros defectos de diseño. Como si se tratara del único centro de investigación en el mundo, Genøk salió y declaró públicamente que este estudio miserablemente diseñado, de alguna manera, mostró que hay peligros desconocidos con el uso de OMG. El estudio se ha retirado de la revista científica en la que fue publicado por primera vez. Mientras tanto, Gilles-Éric Séralini vende medicina homeopática para desintoxicar el cuerpo del "veneno de los OMG".

Allá arriba en Tromsø, donde les gusta ver películas y cuando el documental OMD OMG (¡Oh mi dios OGM!) salió en 2013, la investigadora de  Genøk, Anne Ingeborg Myhr dijo en un artículo de forskning.no (research.no):

"Está nueva película atrae la atención y debate". ‘¡Oh dios mío OGM!’ establece un alarmante ojo crítico sobre los organismos genéticamente modificados (OGM). Esperamos que la película dará lugar a generar conciencia en todos los que hoy en día no tienen la comprensión de cómo la moderna ingeniería genética reta a la naturaleza.”

"¡OMD OGM!" proporciona una visión y afilado análisis de la modificación genética a lo largo de las líneas de “Loose Change", documental sobre la conspiración de los ataques terroristas del 9/11. Se trata de una película pura y simplemente activista que no tiene nada científico para ofrecer. La lectura de la crítica hizo pedazos en las páginas del The New Yorker y Scientific American es mejor de entretenimiento que mirar la película.

No es sólo Genøk que piensa que Hollywood puede ayudarnos a entender las complejas conexiones de la tecnología genética. Cuando Sissel Rogne fue la líder de Bioteknologinemda y de la Directiva de Genøk, viajo a todo el país, visitando escuelas secundarias, dando conferencias para profesores y estudiantes. En estos seminarios se incluía dos horas reservadas para ver la película de 1997 película Gattaca. La película es un fábula de distopía con Ethan Hawke y Uma Thurman, que viven en una sociedad donde todo está determinado por la genética, y sólo los que tienen los mejores genes tienen la oportunidad de vivir una vida digna. Bien, si definitivamente querían mostrar propaganda en formato de películas para asustar a los jóvenes, ¿por qué no proyectaron Parque Jurásico? Se trata de una mejor película e incluye dinosaurios.

No sólo se debía adoctrinar a los jóvenes sobre cuán, supuestamente turbia es la tecnología genética, los niños también debían experimentarla. El 2008, los niños que visitaron el puesto de Genøk en el parque de investigación en Tromsø, conocerían al loco profesor Kazoo, y su gallina de cinco patas. Marek Cuhra diría  a UIT:

"Por desgracia, hemos visto que cuando se ajustan en laboratorio algunos genes, puede haber resultados imprevistos."

Así que esto es lo que obtenemos por invertir alrededor de 3,6 millones de dólares al año.

Entonces ¿qué están haciendo allí en Tromsø? Porque no es ciencia. El comunicador científico francés Marcel Kuntz lo llama ”ciencia paralela". Los partidos políticos y las ONG son muy afectos a la ciencia que confirma lo que ellos promueven. Greenpeace agita su dedo y nos dice que hay consenso científico sobre que el cambio climático es generado por el humano. Cuando se trata del consenso de que la Ingeniería genética es tan segura como el mejoramiento tradicional, consenso tan fuerte, si no es que más fuerte que el consenso sobre el cambio climático. Pero entonces Greenpeace y los grupos políticos escogen específicamente estudios marginados de investigadores individuales que creen cosas radicalmente diferentes a las del consenso. El 2006, cuando la plataforma política del Gobierno de Coalición Noruego declaró que los OMG eran peligrosos, empezaron a buscar investigadores que pudieran corroborar lo que ya habían decidido.

No pudieron encontrar esos investigadores entre los más pesados del centro más antiguo de investigación en plantas en Noruega, con base en la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU). En NMBU, no se inclinan con ideologías alternas o de modas entre los políticos en Oslo. Por lo que el gobierno de coalición, encontró una Fundación marginada allá arriba en el borde del hielo. Así es como Noruega se ha convertido en una superpotencia anti ciencia en el campo de la biotecnología y los OMG.

Ahora es  tiempo que nuestro actual Gobierno termine esta farsa en Tromsø. Ya ha durado suficiente. El Dr. Kazoo et. al deben colgar sus batas de laboratorio, y deberíamos pasar toda la investigación relacionada con la bioseguridad y OMG a los adultos en NMBU localizados en Ås.

Øystein Heggdal es un agrónomo noruego. Posee una licenciatura en Ciencias del Medio Ambiente y Recursos Naturales. Trabaja actualmente como periodista para una revista noruega de agricultura.

Liv Landberg es una trabajadora social y terapeuta cognitiva. Ha estudiado biología y tiene un diploma en agronomía. En el pasado, ella trabajó con agricultura orgánica, por lo que conoce una o dos cosas sobre estiércol de vaca (en alusión a los mitos sobre los OGM).

Una versión de esta historia apareció previamente en Dagbladet. La traducción al inglés fue realizada por Øystein Heggdal y Marc Brazeau. La publicación en inglés está disponible en: http://fafdl.org/blog/2016/10/14/how-norway-became-an-anti-gmo-powerhouse/

Traducción libre por CGP




22 July 2016

DE HERBICIDAS, TOXICOLOGÍA Y AGRICULTURA DE PRECISIÓN

"Precisiones sobre el efecto del glifosato"
Cecilia González Paredes (*)
El presente artículo tiene que ver con el informe público que el 19 de mayo pasado tuve a bien realizar con relación al Reporte sobre Residuos de Pesticidas emitido por la Comisión Conjunta FAO-OMS -conocida como JMPR.
Como antecedente, indicar que en marzo del 2015 la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) publicó el Reporte 112, tras evaluar la carcinogenicidad de 5 insecticidas y herbicidas organofosforados. Resultado de ello, el herbicida glifosato pasó a la categoría 2A como “probablemente carcinogénico”. En igual categoría se halla la yerba mate servida caliente y lo irónico es que en el Grupo 1 -carcinogénicos- se encuentran el estrógeno y progestágeno, componentes de muchos anticonceptivos orales, sin embargo, estos productos son consumidos y utilizados sin mayor objeción sobre los efectos para la salud.
El JMPR convocó a un Panel de Expertos en seguridad alimentaria, para revisar el informe de IARC y la nueva información disponible. 40 científicos de varios países, con experiencia en toxicología y epidemiología, sin conflictos de interés, realizaron la evaluación y presentaron el Informe #227 (ISBN 2070-2515), el 16 de mayo de 2016, concluyendo que el glifosato -si se hallara presente en la dieta humana- es poco probable que sea genotóxico y, que el mismo no es teratogénico (no genera malformaciones en etapa de gestación).
Pocos saben que el glifosato es un herbicida que se usa en la agricultura convencional por su baja toxicidad y rápida degradación en el ambiente (18 países europeos aprueban su uso). Cabe destacar que toda sustancia química orgánica o inorgánica tiene cierta toxicidad, dependiendo de la dosis letal mediana (DL50). El agua tiene una DL50 de 9000mg/kg, el glifosato 5600mg/kg, la sal de mesa 3000mg/kg y la cafeína de 192mg/kg, siendo esta última ¡la más tóxica de las cuatro!
Periódico La Razón 17/07/2016
Lamentablemente, estudios y monografías sesgadas indican que hay una correlación positiva entre el uso del glifosato y el aumento de enfermedades. Con malas interpretaciones, se da el caso risible, incluso, que el incremento en ventas de productos orgánicos tiene una correlación positiva con el aumento del autismo. Quien no tiene un entrenamiento científico, halla correlaciones erróneas en todo.
Si bien el mejoramiento genético acorta varios años de investigación y pruebas, además de ser más preciso a nivel genético para que un cultivo agrícola genéticamente modificado sea utilizado, debe pasar primero una rigurosa evaluación de riesgo, lo que no se aplica a otros cultivos modificados (el caso de un híbrido por ejemplo). Esta evaluación de riesgo ocurre cada vez y para cada país donde su uso será aprobado o no. Es por ello que es tan importante contar con un marco regulatorio en bioseguridad claro y con el debido respaldo científico.
Cuando ejercí profesionalmente como Reguladora en Bioseguridad, conocí de cerca la realidad de nuestros pequeños productores en el Oriente boliviano. Ellos optaron por la semilla de soya genéticamente modificada al ver que se usaba menos herbicidas (sólo un producto y no una mezcla), no tenían que labrar el suelo gracias a la siembra directa, además que podían hacer rotación de cultivos, con un gran ahorro en combustible y agua dulce, que no siempre podían pagar. Créanme, esa gente come lo que produce: si su producción fuese venenosa, no se le darían a su familia, además que quebrarían económicamente. Los Fitomejoradores e Ingenieros Genéticos, igual tienen familia y tampoco arriesgarían a sus seres queridos.
Hoy se reporta que al menos 85 municipios en Bolivia están afectados por la sequía. ¿Sabía que las plantas producen toxinas para adaptarse a estos cambios? Resulta que esas toxinas ¡sí nos afectan directamente! Recomiendo ver el Reporte PNUD, 2016. La misma producción de papa en los valles ya no es “a la antigua” y aún con uso de pesticidas, no alcanzan más que a 4,6 toneladas por hectárea. Poco aprovechamos los recursos genéticos de los parientes silvestres que albergamos. Argentina ha desarrollado la papa resistente al virus del mosaico severo; Cuba, Brasil e Indonesia también están desarrollando agro-biotecnología propia.
Bangladesh inicia su tercer año cultivando berenjena resistente al ataque de insectos lepidópteros, y los productores no solo están tranquilos sino felices de no usar insecticidas y cosechar con rendimientos reales arriba del 90%. El 2015 aprobaron el ensayo de 3 nuevos cultivos: papa resistente al hongo del tizón, algodón Bt y arroz dorado. Varios países en África están levantando sus voces rechazando la imposición de ONG, entidades europeas y algunas de EEUU, que por años no les permitieron explorar la biotecnología para responder a sus necesidades. Hoy Kenia, Uganda, Nigeria y Malawi, se suman a la biotecnología y han aprobado realizar ensayos con cultivos genéticamente modificados, en búsqueda de soluciones.
Parece descabellado oponerse a lo que la propia naturaleza desarrolla. El 2015, investigadores del Centro Internacional de la Papa, en colaboración con otros descubrieron que el camote que comemos -sin ninguna intervención humana- tiene y expresa genes de Agrobacterium (bacteria que hay en la tierra). No debe extrañar que hasta nuestro genoma no es 100% humano ya que compartimos al menos un 25% con bacterias y otro tanto con virus. Por ello ¿estamos “contaminados” genéticamente? Algunos le dirán que sí, pero no es así.
A la fecha son más de 2.000 publicaciones científicas y 276 instituciones científicas y organizaciones que reconocen la seguridad y los beneficios potenciales de los cultivos genéticamente modificados. Por mi formación en ciencias, debo ser objetiva, razonable y mantener la apertura a la evidencia científica. Me uno a los 110 Premios Nobel en Ciencias y su demanda por una agricultura de precisión para alcanzar la anhelada suficiencia y soberanía alimentaria. Es tiempo que en Bolivia se dé paso al diálogo científico y se deje de lado la oposición basada en emociones y dogmas, algo que lamentablemente ha silenciado el trabajo de muchos científicos.
(*) Cecilia González Paredes es Ingeniera Biotecnóloga Ambiental (México) con Especialidad en Manejo de Biodiversidad (Alemania), Maestría en Biología y Sociedad (EEUU). Trabaja como Especialista en Agrobiotecnología en el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE)