12 May 2006

Dan Brownismo, la fe de la incredulidad

En el siglo II fueron los Maniqueos, Cainitas y demás quienes iniciaron a tiempo completo su misión de edificar un dios mitad bueno y mitad malo. Gente muy erudita, que nunca comprendió el tema de nuestro origen. El bien mercantilizado evangelio de Judas Iscariote que comercializa jugosamente National Geographic es una muestra (documento mas incoherente no lei nunca, me imagino que Santo Tomas se revolco de risa en el Cielo).

Parte de esa corriente, resucita hoy de la mano de Dan Brown y su evangelio segun Da Vinci. Cuando apareció el libro no llamo mi atención (como no lo hace ningun "best air seller"). Revisando algunas críticas me encontre que a diferencia de autores SERIOS, este tipo ni siquiera se tomo el trabajo de documentarse bien sobre algo tan fascinante y sencillo como es el arte. Dicen los expertos que el autor tiene n errores en este punto. Y en el otro? hace un revuelto bien sancochado de todo un poco.

Lo más sorprendente para mi es la bola de gente que toma este libro de mala ficción, como documento verídico, tanto que Brown puede formar una nueva secta....dejando muy atrás a los Cientologos. Y bueno...nuestros días son así, es más fácil asimilar lo que nos diga la caja boba, que tomarnos el tiempo para descubrir las cosas nosotros mismos. Salut tecnología!

Para católicos
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Never before have so many known so little about so much of great importance. Ask your average fellow in the street the slightest detail of a daft sitcom of forty years ago and he will move heaven and earth to supply you with the answer, and then will likely prate on with other similarly inane details—as if knowing who lived at 1313 Mockingbird Lane was his very passport to the Elysian Fields. Ha! But ask him to tell you about the Nicean Council, or ask him what are the Synoptic Gospels and you will suddenly find yourself in the presence of a weatherbeaten cigar store Injun! But then go ahead and ask him who played drums for The Monkees, or the name of that blasted itinerant peddlar on Green Acres and you will think yourself in the presence of a very Voltaire!