03 January 2013

Diario de una funcionaria pública apartidaria en Bolivia - I

Uno siempre se puede preguntar cómo ser la diferencia en un país que está plagado de corrupción, mediocridad y mentiras. Cuando acepté un trabajo en una dependencia de un Ministerio del actual Estado Plurinacional de Bolivia, el reto era ser el cambio, no parte del mismo.

Como lo supuse, el estribillo que el gobierno  lanza a los cuatro vientos sobre estar ejerciendo un “proceso de cambio” no es más que una pantalla. Es cierto que la parte técnica y las largas horas de lectura (para ponerme al día y entender los vacíos ocasionados por la discontinuidad de personal) me engancharon. Elaborar informes técnicos se me hizo sencillo, aunque tropecé con el problema de no contar con el poder de la información. Aun así, fundamentar opiniones o respaldar un caso de biopiratería no son complejos cuando uno entiende la situación más allá de los límites fronterizos.

Al mismo tiempo, y aunque no lo consideré, me encuentro realizando un programa (no certificado)  sobre administración pública. Lamento confirmar que en efecto, el sistema de comunicación, documentación, archivo, siguen siendo precarios. Me siento muchas veces como una Vilma Picapiedra, enviando a un pajarito a que mande el mensaje y esperar que este no se pierda en el camino.

Resulta irónico que los funcionarios públicos de cargos más jerárquicos, se sienten con toda la potestad de exigir que se elabore nuevamente una carta entera, simplemente porque la persona que la transcribió cometió el  error de nombrar a un licenciado,  ingeniero. ¡Y olvídese!  Sus notas podrán ser devueltas si no incluyo una muesca, si el margen no es bajo el formato caprichoso que manejan o no utilizó el tipo correcto de letra. Una nota, carta, informe no llegó a destino? Lo invito a bucear en el fabuloso bosque manglar del CITEC. Si tiene suerte, encontrará su hoja de ruta y podrá ver la cantidad de monitos que se necesitaron para que esta fuera sellada más de 3 veces y por tanto la razón de la demora en llegar a destino.

La productividad no es medida en cuanto a la calidad de los productos requeridos, pero por un relojito marcador, que una vez activado bien puede ser sólo un saludo a la bandera. En muchos paseos a otras unidades del Ministerio me ha tocado llegar justo a la hora del “refrigerio”, que curiosamente parece durar de 9 a 11:30 y de 3 a 5:30….lo que nos deja con míseras horas de trabajo real. Pero eso sí! A usted lo controlarán deshumanamente. Tiene una emergencia de familia? Un accidente? Que Dios tenga piedad de su situación, pues el personal de recursos humanos y los miembros del “control” social, no encontrarán sus razones personales válidas.

De todo, lo que más asco me ha provocado son sus famosos cobros, o como son llamados acá: Aportes ”Voluntarios”. ¿Y para qué es utilizado este dinero? Campañas políticas, “canastones” y sabrá Dios a quién más estamos beneficiando.  Lo más descarado, es escucharlos decir ante cámaras y micrófonos: No somos un gobierno corrupto. Cuando estos aportes “voluntarios” sean registrados en planilla y realmente se conviertan en voluntarios, reconsideraré mi posición.  En la foto? la última de las beneficiarias de nuestro aporte "voluntario"... que desesperación! que no dejan al trabajador ganarse y gastarse su sueldo como le de la gana! 3% arrebatado para las manecitas de otra inutil.