26 May 2015

Diario de una funcionaria pública apartidaria XVIII

Así siempre ha sido - Así siempre es - Así siempre será 


Una frase que siempre rechina en las diferentes oficinas del Estado es la que menciono en el título de esta entrada.

Cuando uno jamás se formó en las entidades públicas e  inicia su trabajo a la mitad de su carrera profesional, encuentra que es una frase que cae por completo en el hondo charco sinsabor de la testarudez y soberbia.

Lo tedioso de los trámites, la impuntualidad, la falta de planificación, la justificación de lo absurdo, las excusas interminables, la culpabilidad a terceros, los cobros "voluntarios", las amenazas por instructivo para generar bulto en algún evento, las fichas en los desfiles, el caos en la organización de eventos, la falta de objetividad, la trivialidad en las acciones (ay caray! podría continuar 10 líneas más)..... TODO - TODO - TODO es justificable bajo la frase del #AsiNoMasEs.

El observar y sugerir maneras de mejorar, de avanzar es causa de entrar al patíbulo y ser acusado de HEREJE. Si usted no tiene un "padrino" o "madrina", aténgase a la consecuencia de ser "amenazado" y que le repitan hasta el cansancio "nadie es indispensable" (risa interior haciendo eco de la frase y mirando al interlocutor, tiendo a repetir...tú tampoco).

Entre lo que espero sean los últimos chanfles de esta AMARGA experiencia -idealista diría yo-, el otro día el proceder de  mi jefe clasifica como número uno en el top-5 de mis memorias públicas.

Una característica de la improvisación en la gestión pública es la falta de programación del tiempo. Resultado de ello.... bueno creo que usted puede inferir perfectamente cuales son los resultados.

El mencionado jefe tiene la manía de llamar a reunión en el minuto 90. La pasada semana nunca me enteré de la programación en su cabeza (eso sí! si usted puede conseguir en oferta una bola de cristal para evitar estos momentos...hágalo) y que informó de una reunión a las 8am del lunes.

De casualidad y porque uso whatsapp, me enteré de esta reunión. Digo casualidad, porque hay fines de semana que no prendo el teléfono. Tomando en cuenta que no todos los miembros de la unidad cuentan con un smart-phone o simplemente no usan esa aplicación, observé que ese proceder no era el adecuado para notificar de reuniones. Eso fue suficiente para desatar el infierno de la soberbia.


A este comentario siguió el de un chiquitín, que manifestaba que el siempre se comunicaba de esta manera y que además así lo hacía con todos los de la unidad y que si yo tenía una manera, esta no era la de él. La ignorancia cabalga en corcel de oro. Cuando expresé sorpresa e hice hincapié que no todos recibirían ese mensaje y que deja de ser una preferencia personal, pero es cualidad de un buen líder lograr una comunicación efectiva con sus subalternos, logré activar al grado máximo el chip de YO TENGO EL PODER.

Era de esperar que el jinete  herido en su soberbia hiciera uso (abuso?) de su "poder". Al querer amonestarme por mi actitud, se colgó de las ramas y primero cuestionó que el no sabía quienes habrán sido mis jefes (gusto le habría dado tener jefes tan excelentes como los tuve y gracias a los cuales aprendí mucho), pero que los jefes que él tuvo le enseñaron que si hay alguna "emergencia" se llama (sin ninguna consideración) a la reunión a la hora que a uno le dé la gana y bajo el menor tiempo de anticipación posible. A estas alturas deduje que el pensó que mi observación iba en rechazo a la reunión a las 8am, pero jamás aterrizó que mi observación iba por el lado de la mala comunicación que maneja. 

Lo siguiente debí haberlo grabado, porque podría editar un hit con la colección de alusiones que hizo sobre: mi vida privada, mi educación, los "favores" que me hizo (cada que saqué un tiempo de permiso, mismo que está aprobado en el reglamento interno de este lugar), el desconocimiento de por qué lo sacaron ya  una vez de esta entidad -en este punto realmente me tuve que morder la lengua porque no es ningún secreto y el mundo biológico sabe bien cuál fue su metida de pata-... 

Con mirada perpleja, le respondí que esta actitud yo la esperaría de un estudiante universitario y no de un adulto... a lo que el inmediatamente respondió: Entonces vete a trabajar a la Universidad. 

Evidente que cuando yo quise hablar me cortó y me echó de su oficina indicando que "esta conversación ha terminado".  Si alcancé a sacar el tema del #AsíSiempreEs y cuando le pregunté si alguna vez la actitud de NO QUERER MEJORAR cambiará, me respondió que NO! PORQUE ASÍ NO MAS ES ACÁ. Ah si! muy bonito, para hablar sólo los "jefes" tienen derecho!?. No pude evitar indicar que se equivocaba y que estaba mezclando agua con aceite. 

Hoy dos días después, vuelve a citar a una reunión con menos de 8 horas de aviso y ante la ausencia de una de las personas de la unidad. Me imagino que se siente muy seguro en su calidad de amistad cercana con la cabeza de toda esta entidad.

Nada le hubiera costado programarla el anterior viernes y notificar a todos, verdad? #AsíSiempreSerá. Pobre país que nunca mejorará con la actitud en diminutivo de tantos y tantas "jefes".